Marruecos prepara el siguiente golpe a España: cerrarnos vías de compra de gas natural en pleno invierno

Gas: España paga el recibo de Marruecos

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un mapa estilizado del estrecho de Gibraltar donde un gasoducto se transforma en una tubería que gotea monedas de oro desde España hacia Marruecos, mientras un termómetro gigante marca temperaturas bajo cero y una familia española tiritando sostiene una factura eléctrica gigante. Estilo editorial de revista política, colores contrastados, sin rostros reales.

España juega a la ruleta rusa con la calefacción y el tablero lo maneja Rabat. Mientras el ciudadano medio mira la factura de la luz como quien mira una película de terror, el Gobierno parece haber olvidado que en geopolítica no existen los 'amigos de todos'. Tenemos un mapa de dependencia que parece una lista de compras redactada por un optimista ciego: Argelia lleva el peso muerto con el 41,7%, seguida de Nigeria (15,4%), EE.UU.

(11,6%) y Rusia (8,1%). El problema es que Argelia y Marruecos se llevan tan mal como un gato y un perro en un ascensor, y nosotros hemos decidido darle la mano a Rabat en el tema del Sáhara Occidental. La ingeniería financiera del desastre es fascinante. Por un lado, sufrimos un parón histórico en los almacenes con una caída del 23% en la entrada de gas por barco este verano, porque los metaneros ahora prefieren Asia si alguien puja un euro más en pleno viaje.

Por otro, tenemos un gasoducto cerrado con Argelia por nuestras 'amistades' con Marruecos. Pero aquí viene la joya de la corona: según los datos de Enagás entre julio de 2025 y julio de 2026, hemos logrado que Argelia suba el grifo del gasoducto Medgaz de 9.330 GWh/mes a 10.228 GWh/mes.

Un aumento del 10% (898 GWh/mes) que suena a gloria, hasta que miras el otro tubo. Resulta que España está haciendo de 'puente solidario' involuntario. Por el gasoducto de Tarifa, enviamos 992 GWh/mes a Marruecos. Traducido al lenguaje de la calle: estamos pagando el recibo del vecino que nos invade Ceuta, usando gas barato de un país que nos mira mal por culpa de ese mismo vecino.

Un negocio redondo para Rabat y una hipoteca energética para nosotros en pleno invierno.

Crítica:

El texto original es un ejercicio de indignación política con datos precisos, pero peca de un sesgo ideológico agresivo. Mezcla análisis energético con retórica nacionalista, aunque la cifra de Enagás es el clavo final y real del argumento.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!