Sánchez: El Hermano, la Fiscalía y el 'Enchufe'
El juicio del hermano de Pedro Sánchez, más que un proceso judicial, se ha convertido en un espejo roto donde se refleja la desconfianza generalizada. Mientras la fiscal Begoña García pedía la absolución de todos los acusados –incluido el expresidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo y el exasesor de Moncloa, Luis María Carrero–, las acusaciones populares, con Manos Limpias a la cabeza, denunciaban una Fiscalía de bolsillo, más preocupada por proteger el entorno del presidente que por buscar la verdad. ¿Qué pasó con la plaza 'a medida' para David Sánchez, concebida, según el letrado José María Bueno, como un traje que le venía que ni pintado? La UCO de la Guardia Civil y los medios de comunicación, curiosamente, fueron los verdaderos motores de la investigación.
Las agendas intervenidas a la 'fontanera del PSOE', Leire Díez, con anotaciones crípticas como “Reunión con P.S.”, añaden más leña al fuego. Vox, por su parte, sugiere que la Fiscalía actuó bajo instrucciones, y la comparación con el caso de las mascarillas, donde el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, advirtió sobre la corrupción orgánica, es demoledora. El intento de desacreditar a la juez instructora, Beatriz Biedma, y la 'Ley Bolaños', una maniobra legislativa para limitar el papel de la acusación popular, son detalles que no hacen más que alimentar la sospecha. Incluso, una aspirante a la plaza, Cristina de Frutos, declaró haber sido advertida de que el puesto ya tenía dueño. En definitiva, un laberinto de intereses donde la verdad parece un bien escaso y el 'enchufismo' una práctica común.
Y mientras tanto, nosotros, los ciudadanos, pagamos la cuenta. No la de la orquesta, sino la de la impunidad.
Mario Herrera