España: Empleo récord, sueldos de risa
El Gobierno celebra récords de afiliación, pero el brindis es con agua de vaquita. Los datos, fríos como el mármol, revelan que el empleo crece, sí, pero a costa de una precarización galopante. Mientras el español medio lucha por llegar a fin de mes, 3.359.548 extranjeros cotizan a la Seguridad Social, un 9,4% más que el año pasado, superando con creces el tímido 1,4% de los nacionales. En resumen, la máquina de hacer empleo funciona, pero alimentada a base de contratos temporales y jornadas de infarto.
Desde que Pedro Sánchez llegó al poder, la afiliación de extranjeros ha explotado un 65,8%, sumando 1.332.989 cotizantes, mientras que la española apenas ha crecido un 11,8%. Un dato que no esconde, sino que grita, la dependencia del mercado laboral de mano de obra barata. Y no se trata de un auge en sectores punteros, sino en hostelería, agricultura y cuidados: el trío de la precariedad. ¿El Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo de Fedea y BBVA Research lo confirma? Sí, la población extranjera acumula las peores condiciones laborales.
La reforma laboral, lejos de ser la panacea, ha trasladado la temporalidad hacia contratos fijos discontinuos, que suenan bien en la firma, pero se traducen en una inestabilidad perpetua. La regularización masiva, con su promesa de PIB y crecimiento, parece más un parche burocrático que una solución real, con expedientes admitidos a un ritmo del 0,1% debido al colapso administrativo. En definitiva, la bonanza laboral es una ilusión óptica, un castillo de naipes construido sobre la precariedad y la inestabilidad. Y mientras tanto, la lista de la compra sigue siendo un campo de batalla.
Alberto Martínez