Cesta de la compra: un sablazo histórico
Hacer la compra se ha convertido en un deporte de riesgo, de esos que requieren casco y un seguro de vida. Mientras los boletines oficiales nos venden que la inflación de los alimentos está 'contenida' en un 2,3 % según los datos del INE de este agosto, la realidad en el pasillo del supermercado es un puñetazo en la cartera. Si miramos el retrovisor y volvemos a enero de 2019, la broma es pesada: la cesta de la compra ha subido un 41,2 %. No es un ajuste, es un sablazo en regla.
Hay productos que han pasado de ser básicos a artículos de lujo. Los huevos, por ejemplo, han pegado un salto del 90 % en siete años y medio; básicamente, poner un huevo ahora requiere el mismo presupuesto que mantener un coche pequeño. Las legumbres (63,6 %), las frutas (60 %), la leche (53,7 %) y las patatas (51,5 %) siguen la misma senda de gloria financiera. La carne ha subido un 46,1 %, el café un 45,6 %, la pasta un 40,8 % y el aceite un 40,3 %. Incluso el agua, que cae del cielo, ha subido un 36,4 %, mientras el pan (33,5 %) y las hortalizas (25,7 %) cierran el círculo del hambre.
La OCU ya puso la bandera roja en abril, cuando su cesta de referencia alcanzó los 321,05 euros, un récord histórico para 2024. El resultado es una dieta a la carta, pero decidida por la cuenta corriente. Según el III Estudio sobre Conductas sostenibles de Triodos Bank, más de la mitad de los españoles han tenido que hacer recortes quirúrgicos. El pescado es la primera víctima (55,2 % de recortes), seguido de la carne (50,2 %). Como bien apunta Aurora García, de Triodos Bank, ya no comemos lo que queremos, sino lo que el banco nos permite. Una dieta basada en la resignación.
Mario Herrera