Hay una receta infalible para que un propietario retire su piso del mercado: convéncele de que el Estado es su nuevo socio involuntario y que las reglas del juego cambian cada martes. El llamado 'decreto Maricarmen', ese pacto in extremis entre PSOE y Sumar del pasado 29 de septiembre, ha aterrizado en la Comunidad de Madrid como un cubo de agua fría.
En apenas 10 días, la oferta de alquiler se ha encogido un 10,97%. No es una fluctuación estadística; es un éxodo. Pasar de 11.800 anuncios en Idealista el 1 de octubre a unos escasos 10.500 hoy es, básicamente, borrar 1.300 oportunidades de techo para quien no tiene dónde caerse muerto.
La velocidad del desplome es casi quirúrgica.
Entre el viernes 9 y el sábado 10 de octubre, 47 propietarios decidieron que preferían dejar el piso vacío que jugar a la ruleta rusa con la ley. En el municipio de Madrid, la sangría es similar: de 9.416 viviendas disponibles al inicio, hemos caído a 8.680. Un 7,82% de viviendas que se evaporan mientras el Ejecutivo presume de sensibilidad social.
Es como intentar apagar un incendio lanzándole gasolina y sorprendiéndose de que las llamas crezcan.
Pero esto no es un accidente aislado, es la culminación de una tendencia que parece un deporte nacional. Desde 2018, España ha perdido casi 393.000 alquileres permanentes, un 44% menos.
Madrid es el epicentro del desastre con una caída del 54% (de 252.442 anuncios en 2018 a 115.031 en 2025), seguida de cerca por Cataluña con un desplome del 71%. Mientras La Rioja es la única que sonríe con 282 anuncios más, el resto del país ve cómo el alquiler se convierte en un artículo de lujo o en un recuerdo nostálgico.
Crítica:
La noticia se apoya exclusivamente en datos de un portal privado (Idealista), ignorando el mercado negro o los alquileres directos. El tono es alarmista y el nombre 'decreto Maricarmen' parece más un mote político que una denominación técnica.
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