Europa pone el freno al ahorro marroquí
Marruecos tiene un problema de los gordos y no es precisamente diplomático, sino de billetera. Resulta que la Unión Europea ha decidido ponerle el sello de 'complicado' a las reglas bancarias, y en el camino ha dejado en el aire las remesas, ese flujo de dinero que para Rabat no es un detalle, sino el 7,5 % de su PIB. Para que nos entendamos: mientras muchos aquí pelean por el precio del aceite, Marruecos ve cómo el motor de miles de hogares podría empezar a toser por una directiva europea que, aunque jure que no es personal, pone trabas a los bancos de fuera de la UE.
Las cifras son para quitarse el sombrero. En el primer semestre de 2026, los marroquíes en el exterior enviaron 5.700 millones de euros, un salto del 9,9 % respecto al año anterior. Si miramos el 2025, la cifra escaló hasta los 11.300 millones, dejando en ridículo los 2.900 millones de inversión extranjera directa. Básicamente, el ahorro de la diáspora es el verdadero pulmón, casi empatando con los 12.760 millones que deja el turismo. Es el dinero del día a día; el 87 % de esos fondos se va directo al consumo corriente, es decir, a llenar la nevera y pagar el alquiler.
Ahora, Rabat juega al ajedrez bilateral. Ya han cerrado un trato con Francia, donde viven 1,1 millones de marroquíes (y que aportaba el 30,2 % del total en 2021). Pero ojo, que España, con otros 1,1 millones de residentes y un 13,3 % de las remesas, es el terreno pantanoso. Negociar con Madrid mientras la crisis migratoria en Ceuta tiene los cables pelados es como intentar arreglar una gotera durante un huracán. Abdellatif Jouahri, el gobernador de Bank Al-Maghrib, sabe que el riesgo es que el dinero se quede 'estacionado' en Europa, y por eso ha montado un equipo de choque con Finanzas y Exteriores para que el ahorro nacional no se evapore en el camino.
Rosa Muñoz