Cielo de noviembre: Guía para no perderse
Mirar al cielo en noviembre de 2026 es como asistir a una fiesta VIP donde los planetas no saben guardar el secreto. Para empezar, Júpiter y Marte se pegan un abrazo cósmico el día 15, separándose apenas 1.2°, un espacio más reducido que el que dejamos en el metro en hora punta. Júpiter, el presumido del grupo, brilla con una magnitud de -2.0, mientras Marte se conforma con un 0.8, pero ambos dominan el amanecer en Leo cerca de Regulus.
Si tienes unos prismáticos que no sean de juguete, Saturno es el plato fuerte. Tras su oposición, se planta a 50° de altura a las 9 p.m. y presume sus anillos con una inclinación de 6°. A su lado, Neptuno juega al escondite con una magnitud de 7.7; intentar verlo a ojo desnudo es como intentar pagar el alquiler con monedas de un céntimo: imposible. Para los más obsesivos, las lunas de Saturno, como Titán (magnitud 8.3), se acercan al planeta los días 8, 16 y 24, mientras que Dione y Tetis hacen tránsitos que solo alguien con equipo de cine o mucha paciencia podrá captar.
Urano, por su parte, se pone cómodo entre Aldebarán y las Pléyades, alcanzando su oposición el 25 de noviembre. Está a 1.71 billones de millas, pero brilla con magnitud 5.6, lo que lo hace accesible si te escapas de la contaminación lumínica de la ciudad.
El cierre del mes es puro espectáculo: el 24, la Luna Llena se cruza con las Pléyades, un evento que requiere telescopio para no quedar cegado por el brillo lunar. Y para los que buscan 'chispas', las Leónidas peakean el 17 y 18, prometiendo unas 15 estrellas fugaces por hora, aunque si ves seis, ya puedes considerarte afortunado. Todo esto mientras el cometa Hartley-IRAS nos dice adiós; no volveremos a verlo hasta 2069, así que es ahora o esperar a que nos jubilemos.
Alex Carmona