IMV automático: el regalo que sale caro
Imaginen que un día, sin mover un dedo, el Estado decide que usted es pobre y le deposita un colchón de dinero en la cuenta. No lo pidió, no rellenó un formulario y, sinceramente, no estaba buscando limosnas. Así empezó el cuento de un ciudadano de Albacete en junio de 2020, cuando la Seguridad Social, en un rapto de generosidad automatizada, le asignó el Ingreso Mínimo Vital (IMV). El primer mes recibió 820,04 euros y, a partir de julio, la cifra subió a 876,85 euros mensuales. Un regalo caído del cielo que, durante 17 meses, sumó un total de 15.009,80 euros.
Pero en la Administración, el 'regalo' es solo un préstamo con intereses de ironía. El 25 de octubre de 2021, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) despertó de su letargo y decidió que el señor no era tan pobre como su algoritmo sugería. Le cortaron el grifo y le pasaron la factura: 14.498,30 euros (restando lo que le correspondía por hijo a cargo, unos 511,50 euros). Es el equivalente a que el cajero te dé billetes de más por error y, tres años después, el banco venga a embargarte hasta el juego de sábanas.
El afectado intentó defenderse alegando que su negocio se hundía y que apenas ganaba 10.000 euros anuales, pero el sistema no entiende de crisis, sino de plazos. El Juzgado de lo Social nº 3 de Albacete y, finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha han sentenciado que, como no recurrió la resolución en 2021, ahora le toca pagar. El tribunal admite que hubo 'buena fe' porque el dinero llegó sin pedirlo, pero la buena fe no paga las cuentas públicas. Al final, el ciudadano descubre que el Estado es como ese amigo que te invita a cenar y luego te envía la factura detallada por correo certificado.
Rosa Muñoz