El Gobierno encargó la seguridad de la línea de Urda a una oferta tan barata que hasta Adif pidió explicaciones

Seguridad ferroviaria: el peligro de lo barato

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un tren de alta velocidad moderno hecho de piezas de cartón y pegamento barato, deslizándose sobre una vía que se desmorona. Al lado, un contrato oficial con un sello rojo gigante que dice 'Aceptado' y una calculadora antigua mostrando un precio ridículamente bajo. Estilo editorial de revista, colores contrastados, atmósfera de negligencia burocrática.

En el mundo real, cuando compras un móvil chino sospechosamente barato en una web desconocida, sabes que probablemente explote o que el teclado esté en mandarín. En la gestión pública, a eso lo llaman 'optimización de costes'. El miércoles en Urda, Toledo, la cuenta llegó con un cargo emocional devastador: 68 muertos y 50 heridos tras el choque de un AVE de Renfe contra un tren de Iryo.

El culpable, según el ministro Óscar Puente, es el sistema de seguridad LZB, una tecnología de Thales que se supone que frena los trenes para que no se conviertan en acordeones de acero. La historia tiene un aroma a ingenuidad administrativa que huele a kilómetros. En 2021, Adif lanzó una licitación de 108 millones de euros.

Siemens pidió 100 millones y CAF 102. Entonces llegó Thales con una oferta de 77.547.716 euros. Un descuento del 28,45% que, en cualquier casa, sería motivo para revisar el contrato con lupa. De hecho, el propio Adif puso la alerta roja: cualquier rebaja superior al 17,21% era 'temeraria'.

Thales no solo superó el límite, sino que lo pulverizó. ¿Cómo lo justificaron? Con la magia de las 'soluciones técnicas únicas'. En el apartado del LZB, recortaron 1.423.000 euros de los 1.971.722 previstos; un sablazo del 72% que se explicó reduciendo las versiones de software de 10 a solo 3.

Básicamente, decidieron que con tres versiones bastaba para que el tren no se estrellara. Adif, firmado por figuras como Juan Pablo Villanueva Beltramini y Eugenio Nasarre Serrano, decidió que esas explicaciones eran 'suficientes'. El resultado es un sistema financiado con fondos europeos que debía ser sustituido por el ERTMS, pero que seguía ahí, funcionando a base de parches y descuentos, hasta que el sistema decidió que ya no podía más en la vía de Urda.

Crítica:

La noticia es un despliegue quirúrgico de datos que deja al descubierto una negligencia sistémica. Solo falla en no cuestionar más a fondo por qué el ERTMS seguía 'en curso' fuera de plazo.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!