Desconcierto entre las autoridades europeas por el retraso del Gobierno en pedir ayuda para Ceuta

Sánchez y el laberinto de los 114 millones

politica Una ilustración conceptual y satírica que muestra un enorme montón de monedas de euro atrapado detrás de una montaña de formularios burocráticos y sellos oficiales. Al fondo, una ciudad costera bajo un sol abrasador, mientras un funcionario con traje ignora el teléfono que suena insistentemente. Estilo editorial de revista política, colores contrastados, atmósfera de absurdo administrativo.

Gestionar una crisis nacional parece que, para el Gobierno de Pedro Sánchez, es como intentar montar un mueble de IKEA sin instrucciones y con ganas de irse a dormir la siesta. Mientras el Ejecutivo se dedica a señalar al PP por 'poner palos en las ruedas', la realidad es que en Bruselas se miran las manos.

Resulta fascinante que, habiendo una ayuda de 114 millones de euros sobre la mesa —una cifra que haría temblar cualquier cuenta corriente doméstica—, el Ministerio del Interior haya sido incapaz de rellenar los papeles a tiempo. Bruselas tuvo que bloquear el dinero por pura falta de concreción.

Básicamente, es como si te ofrecieran pagar el alquiler y tú no supieras dar el número de cuenta. El ritmo ha sido, digamos, 'meditativo'. Tardaron un mes en pedir el apoyo de Frontex, cuando la UE estaba ya con el teléfono en la mano desde el primer día. Fernando Grande-Marlaska y el comisario Magnus Brunner hablan de 'importantes avances', ese lenguaje diplomático que en la calle significa 'estamos dando vueltas al asunto'.

Un mes y medio después de la invasión, el dinero sigue en el limbo. Lo más surrealista es el juego de las sillas institucionales. Tenemos a Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión de von der Leyen, jugando al escondite mientras Ceuta arde. Y mientras José Manuel Albares contraprograma las visitas del presidente Juan Jesús Vivas para que el foco no se desvíe, el rey Felipe VI sigue esperando el 'visto bueno' del Ejecutivo para pisar la ciudad.

En resumen: mucha pompa en los anuncios, pero a la hora de ejecutar, parece que el Gobierno prefiere que la ayuda europea llegue por correo ordinario y en días laborables.

Crítica:

El texto original es un festín de indignación que brilla por su capacidad de exponer la inoperancia administrativa. Solo falla en no profundizar en por qué exactamente el Ministerio del Interior no supo 'concretar' la petición.

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