Crítica:
La UCO certifica lo evidente, pero la verdadera pregunta es: ¿por qué se necesitó una investigación para llegar a esta conclusión? El título, aunque llamativo, simplifica un caso con ramificaciones potencialmente mucho más profundas.
La UCO certifica lo evidente, pero la verdadera pregunta es: ¿por qué se necesitó una investigación para llegar a esta conclusión? El título, aunque llamativo, simplifica un caso con ramificaciones potencialmente mucho más profundas.
El PSOE, al parecer, no solo tiene una sede, sino también una fontanería especializada en tapar agujeros… contables, claro. La Operación ‘Vacaciones y Viajes’ (sí, así la llamaron) destapa un complot digno de serie de Netflix, donde el objetivo era ‘apartar’ al fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, porque tuvo la osadía de dejar en la calle a Víctor de Aldama. Aldama, un comisionista que, según parece, colaboró con el Ministerio Público, lo que, para algunos, es un pecado mortal. Santos Cerdán, el exsecretario de Organización, y su fontanera Leire Díez, orquestaron la operación, reclutando a Javier Pérez Dolset, Luis José Sáenz de Tejada y Joaquín Parra Páez. Un grupo de WhatsApp con un nombre sospechosamente inocente –‘Vacaciones y Viajes’– servía como cuartel general. La UCO ha desenterrado una libreta de Cerdán con la pregunta estrella: “¿Por qué está Aldama en la calle?”. La libreta, aparentemente, cuestiona si Luzón desobedeció órdenes o simplemente no informó al entonces fiscal general, Álvaro García Ortiz. El quid de la cuestión: la libertad de Aldama provocó un “cambio de estrategia” en el PSOE. ¿Estrategia para qué? Para proteger a sus intocables, supongo. Mientras tú y yo nos peleamos por el precio de la leche, ellos se preocupan por si un fiscal hace bien su trabajo o no. La próxima vez que veas un político prometiendo transparencia, recuerda el nombre ‘Vacaciones y Viajes’. Porque, en este país, las vacaciones suelen ser a costa de nuestra cartera.
La UCO ha desenterrado un 'pequeño' detalle: los viajes de Leire Díez, la 'fontanera' socialista, eran autorizados por Santos Cerdán, número 3 del PSOE, con un simple 'dale que te vale' verbal. Sí, como cuando tu jefe te dice “pídelo, que yo lo cubro” y luego te toca a ti justificar el sablazo en la factura. El asunto, según el atestado, se cocinó entre 2024 y 2025, con instrucciones verbales y mensajes de Whatsapp que obviaban cualquier supervisión. El dinero, aparentemente, salía de una carpeta digital llamada ‘REQ-1.9’, guardada en un pendrive con los colores del partido, como si fuera un juguete nuevo. La agencia de viajes VB Group, con la que el PSOE tenía un convenio, recibía las peticiones de Leire, a veces por teléfono, a veces por Whatsapp, y emitía los billetes sin más. Covadonga San Pedro Pascual, otra pieza clave, confirmó que Cerdán daba luz verde a los viajes de Leire. En resumen, mientras la cesta de la compra sube de precio, el PSOE gestionaba sus viajes con la misma agilidad con la que uno pide una pizza a domicilio. Y todo, según la UCO, documentado en correos electrónicos y mensajes que ahora tiene en su poder el juez Pedraz. El silencio, como suele ocurrir, es la prueba reina de la culpa.
La política, señores, es como la lista de la compra: siempre hay algo oculto entre los tomates. El 19 de mayo de 2026, mientras José Luis Rodríguez Zapatero recibía una imputación en la Audiencia Nacional por tráfico de influencias, blanqueo de capitales y organización criminal (un menú para paladecer, vamos), Washington ya tenía un plan urdido. No querían que el expresidente hiciera escala en Santo Domingo camino de Caracas, sospechando que llevaba pruebas que comprometerían a ciertos intereses. Imaginen la escena: agentes del Departamento del Tesoro, como en una película de espías de serie B, esperando en el Aeropuerto Internacional Las Américas. La orden era clara: “retenerlo”. Zapatero, según fuentes cercanas al Departamento de Estado, tenía una cita con Jorge Rodríguez y su hermana Delcy, los nuevos inquilinos del Palacio de Miraflores tras la caída de Maduro (cortesía de Donald Trump, nada menos). EEUU temía que Zapatero, con su “poder en la sombra” (Segundo Martínez, su exjefe de seguridad, figura como “sujeto de interés” en informes estadounidenses), estuviera intentando borrar huellas. La imputación, para Washington, fue casi un regalo del cielo, un “alivio” porque existía el temor de que la “influencia” de Zapatero en España pudiera torpedear la investigación. Todo esto, mientras la Audiencia Nacional investigaba un agujero contable y posibles fraudes fiscales. Y la Internacional Socialista, presidida por Pedro Sánchez desde 2024, observaba en silencio. La trama se complica con la Ley RICO, una herramienta legal estadounidense para perseguir el crimen organizado y el narcotráfico, y una lista de 64 personas investigadas por sus vínculos con el régimen chavista, donde Zapatero comparte espacio con otros dos españoles y referentes de la izquierda internacional. En resumen, un avispero que huele a petróleo, corrupción y geopolítica de alto nivel.
España se blinda. No, no con chalecos, sino con subfusiles CZ Scorpion EVO3 A1. ¿El motivo? Un repunte del 42,2% en la incautación de armas blancas desde 2019, según datos oficiales del Gobierno de Pedro Sánchez. Desde las 15.140 en 2019 hasta las 21.534 en 2025, la colección crece más rápido que la lista de la compra en un hogar con adolescentes. Paralelamente, las reyertas mensuales, esas peleas que antes se solucionaban a hostias, han alcanzado las 2.600, un dato que dinamita cualquier optimismo. La respuesta del Ejecutivo socialista, tras la pregunta del diputado de Bildu Jon Iñarritu, es simple: más poder de fuego para la Policía. Subfusiles para los agentes de Seguridad Ciudadana, UPR, Udyco, GOR… hasta las unidades de élite de Policía Judicial. Según fuentes policiales, la pistola actual es “mierda”, y la nueva arma es “mucho más letal”. Como si el problema fuera la herramienta, no la violencia que la impulsa. El contraste es brutal. Mientras el gobierno admite el aumento de la violencia, la respuesta es armar más a la policía, acercándonos peligrosamente al modelo de seguridad de Estados Unidos. ¿Y los datos sobre heridos y fallecidos? El Gobierno admite que no tiene ni idea. No hay registro, no hay sistematización, no hay información. Solo un aumento constante de armas en la calle y una escalada de violencia que justifica, según el Ministro, ceder ante las presiones de los altos mandos. En resumen, la solución a la violencia es… más violencia. El círculo, señores, se cierra.
El DAO, ese organismo que suena a agencia de espías de serie B, ha amonestado a un guardia civil. ¿Su delito? Incluir en un informe un correo electrónico de Begoña Gómez, la cuñada con contactos, destapado por OKDIARIO. Un drama mayúsculo, vamos. Mientras tú intentas que te cuadren las cuentas a fin de mes, la UCO de la Guardia Civil se dedica a investigar si una carta de recomendación para la hija de los Sánchez, fechada en 2019, es un delito. La información reservada, abierta en diciembre de 2024, buscaba determinar si exponer datos personales al público era motivo de sanción. O sea, que lo importante no es la trama en sí, sino si se hizo bien la denuncia. David Sánchez, el hermano músico de Pedro, sigue esperando sentencia por tráfico de influencias y prevaricación en Badajoz. El chiste, claro, es que usaba el correo de la Diputación para pedir favores. Y Begoña, la experta en logística, le ayudaba desde Presidencia del Gobierno. Tres correos electrónicos, todos el 28 de enero de 2019, con la hija de ambos en copia. Un intercambio de cartas de recomendación que, según la UCO, merece una amonestación verbal a un agente. En resumen, una operación de encubrimiento con olor a naftalina y un coste en tiempo y recursos que podría haber alimentado un hospital entero. La conclusión del instructor: nada que ver, pero que se amoneste al analista. Porque, claro, el problema no es la corrupción, es el papelito.
La UCO, esa unidad de la Guardia Civil que parece sacada de una novela de espías, ha desenterrado un nuevo capítulo en la saga interminable de las cloacas del PSOE. Y no, no es un thriller de Netflix, es la realidad, aunque a veces cueste creerlo. El hallazgo: una anotación manuscrita de Leire Díez, mano derecha de Santos Cerdán, que vincula las iniciales “P.S.” directamente con Pedro Sánchez, el jefe del Ejecutivo. ¿La estrategia? Buscar un abogado para el hermano de Sánchez y, de paso, intentar apartar a una jueza que se les ponía demasiado escrupulosa. La libreta, encontrada en el sótano de Ferraz, el búnker socialista, describe la posibilidad de que el exmagistrado Luis José Sáenz de Tejada se convirtiera en acusación popular. Todo esto, mientras Joaquín Parra, un empresario con más problemas que un calcetín desparejado, actuaba como intermediario, ofreciendo información a cambio de favores. La cosa huele a podrido, como fruta olvidada en la frutería. El informe policial revela que Leire Díez estaba al tanto de todo, e incluso le comentó a Parra que contaban con “capacidad para influir en la Fiscalía”. Vamos, que la justicia, según ellos, era como un títere manejado desde el Gobierno. Y, para rematar, una anotación en la libreta de Cerdán: “Badajoz que fiscalía apoye la recusación”. ¿Casualidad? Difícilmente. En resumen, una trama digna de serie, con nombres, fechas (marzo de 2025, mayo de 2026) y un sinfín de gestiones para proteger al hermano del presidente. Mientras el ciudadano de a pie intenta llegar a fin de mes, estos señores se preocupan por salvar a sus familiares y controlar el poder judicial. La UCO, con su informe de 16 testigos y diez investigados, ha puesto sobre la mesa un rompecabezas que, según ellos, solo encaja de una manera. Veremos si la justicia, esa que supuestamente es independiente, llega a la misma conclusión.
El caso Koldo sigue dando coletazos, pero esta vez el foco lo apunta directamente a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. La UCO, esa unidad que tanto molesta a los que prefieren que ciertas cosas queden bajo la alfombra, ha desenterrado que González activó el borrado automático de mensajes con Leire Díez, una periodista con fama de 'cloaquera' socialista, apenas dos horas antes de que se ordenara una investigación interna contra… la propia UCO. ¿Coincidencia? En el mundo del espionaje político, las coincidencias suelen ser tan sospechosas como un billete de 500 euros encontrado en el bolsillo de un político. El informe de la UCO, con sus 106 folios, detalla cómo González, a las 9:16 del 11 de mayo de 2025, puso en marcha el autodescubrimiento de mensajes con Díez, un sistema que garantiza que cualquier conversación comprometedora desaparezca sin dejar rastro en 24 horas. Menos de dos horas y media después, el DAO (Director Adjunto Operativo) estaba reunido en la cafetería de la Guardia Civil para investigar una supuesta filtración de la UCO. La ironía, si es que cabe, es que la filtración, según el propio jefe de la Policía Judicial, no provenía de la UCO. Aún así, la investigación siguió su curso… durante doce días más. La UCO ha documentado al menos tres encuentros entre González y Díez, y un intercambio de mensajes donde apostaron una comida a que las filtraciones venían de la UCO. Una apuesta que, vista ahora, parece un intento de desviar la atención. Tres investigaciones internas a la UCO en menos de un año, con números de expediente inusuales, sugieren una clara intención de desacreditar a la unidad que investiga los entresijos del poder. Mientras tanto, el juez Santiago Pedraz deberá decidir si toda esta maraña de mensajes borrados, reuniones secretas y expedientes inusuales son solo una serie de coincidencias desafortunadas o, como sospechan muchos, una orquestada campaña para proteger a ciertos nombres del Gobierno.
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