Testigo 'premiado': Un Sablazo Judicial
La justicia, ese terreno abonado para las buenas costumbres. Resulta que José María Sánchez Sánchez, jefe de bibliotecas en la Diputación de Badajoz (un cargo para suspirar, ¿verdad?), niega haber firmado un documento. Un documento, ojo, con su firma electrónica. La cosa huele a chamusquina, a “no lo recuerdo” convenientemente amnésico. Y la pregunta que flota en el aire, más allá de la legalidad de la firma, es: ¿cuánto cuesta un testimonio favorable? El juicio de David Sánchez, hermano del Presidente, se ha convertido en un festival de guiños y tapaderas.
El bueno de José María, visiblemente nervioso (normal, con la soga al cuello), se escuda en un “creo que no” que desactiva cualquier atisbo de credibilidad. Mientras tanto, el abogado del PP, Alberto Durán, pide explicaciones y hasta insinúa un falso testimonio. La ley, en teoría, exige decir la verdad, pero parece que en este caso, la verdad es un bien escaso. Y la Diputación de Badajoz, con su firma digital en el documento maldito, se convierte en protagonista involuntaria de este sainete.
Pero lo bueno no termina ahí. Resulta que a José María le han hecho fijo en su puesto… justo antes de tener que declarar. Un pequeño “incentivo” para que su memoria fuera selectiva. El documento que niega firmar revela, por cierto, que el ex asesor de La Moncloa, Luis Carrero, tenía entre sus funciones… ¡ayudar a David Sánchez! La instructora del caso ya sospechaba que el puesto de Carrero era un capricho, y este testimonio (o su negación, más bien) lo confirma. El caso, en resumen, es una madeja de intereses, favores y silencios cómplices. Y mientras tanto, el ciudadano de a pie sigue pagando la cuenta. Literalmente. Que el presupuesto de las bibliotecas de Badajoz es público, ¿no?
Mario Herrera