Aceite importado: el sablazo al campo español
España, la tierra del oro líquido, ha decidido que su propio aceite no es suficiente y ha abierto las puertas de par en par. En lo que va de 2026, las importaciones de aceite de oliva de terceros países se han disparado un 83,9%, sumando 73.400 toneladas. Es como si, teniendo la despensa llena de productos gourmet, decidiéramos comprar el formato ahorro de una marca blanca lejana para ahorrar unos céntimos, mientras el productor local mira el saldo del banco con horror.
La industria, con Rafael Pico de Asoliva al frente, se encoge de hombros y dice que es por la 'menor disponibilidad'. Efectivamente, la producción española ha caído un 8,5% desde octubre, dejándonos en 1,3 millones de toneladas. Pero mientras los despachos hablan de 'contingentes libres de aranceles' con Túnez (56.700 toneladas para toda la UE), en el campo la realidad es un sablazo. La COAG, con Francisco Elvira a la cabeza, denuncia un agujero financiero de más de mil millones de euros para el olivar tradicional.
El resultado es una danza macabra de precios. Mientras que en diciembre de 2025 el virgen extra se pavoneaba por encima de los 4 euros, hoy se ha desplomado a 3,4 euros por litro según Infaoliva. El virgen ha caído a 3,2 y el lampante a 3 euros. Es una ingeniería financiera donde el agricultor acaba vendiendo a pérdidas porque, como dicen en la calle, 'la frontera es un coladero'. El Ministerio de Industria, Comercio y Empresa confirma que las compras externas subieron un 23,6% en valor (3.077 millones de euros) en el primer semestre, mientras que nuestras exportaciones se encogieron un 6,5% (3.608 millones). Básicamente, estamos importando el problema y exportando la crisis.
Julián Serrano