Pepinos marroquíes: el sablazo del 887%
Hay amores que son como el mercado de abastos: pura conveniencia y cero romanticismo. Mientras en Ceuta la tensión se cortaba con un cuchillo tras la entrada de más de 70.000 personas, el Gobierno de Pedro Sánchez parece haber decidido que la diplomacia se hace mejor con una ensalada en la mesa. Porque claro, es muy fácil exculpar al vecino cuando el camión de las hortalizas llega puntual y el precio cuadra en la hoja de Excel.
Echemos un vistazo a los números de Datacomex, que son los que no mienten aunque el discurso político intente maquillarlos. En el primer semestre de 2019, España traía 2.668,2 toneladas de pepinos marroquíes por unos 2,09 millones de euros. Un chiste. Pero saltamos al mismo periodo de 2026 y la cosa se vuelve obscena: 8.667,2 toneladas que nos han costado 20,64 millones de euros. Un incremento del 887,56%. Básicamente, hemos pasado de comprar un par de cajas para probar el sabor a llenar el frigorífico nacional con el presupuesto de un estadio de fútbol, sin que a nadie en Moncloa le tiemble el pulso.
Y no es solo el pepino. El tomate también ha pegado un estirón: de 36.950,5 toneladas en 2019 (34,69 millones de euros) a 50.112,83 toneladas en 2026, disparando la factura a 92,4 millones de euros. Un 166,36% más. Incluso la sandía, esa fruta que solo recordamos cuando el termómetro explota, ha subido un 54,35%, pasando de 25,61 millones a 39,53 millones de euros.
Eso sí, para que no nos asustemos, nos venden que la balanza comercial sigue siendo positiva. Que exportamos 6.420,54 millones frente a los 5.795,52 que importamos en 2026. Muy bonito el dato macro, pero en el huerto la realidad es otra: mientras Mohamed VI nos manda hortalizas a precio de oro, nosotros seguimos jugando al equilibrio diplomático con la tarjeta de crédito en la mano.
Adolfo Sáez