Luz colapsada: el gran sablazo eléctrico
Imaginen que intentan entrar en el metro en hora punta, pero el transbordo está bloqueado y el revisor les dice que esperen sentados. Así está nuestra red eléctrica: un embudo monumental donde el 90% de la capacidad es ya un recuerdo del pasado. Desde septiembre de 2025, cuando la CNMC obligó a las eléctricas a dejar de jugar al escondite con los datos, la congestión no ha bajado del 80%. En octubre de 2026, la red de distribución alcanzó un 88,4% de saturación. Básicamente, estamos intentando meter un elefante en un ascensor de servicio.
Hay provincias que ya han colgado el cartel de 'completo', como Almería, Málaga, Albacete y Cuenca, que rozan el 100%. Mientras tanto, Madrid sobrevive con un 83% y Barcelona con un 89%, aunque Valencia (91%), Zaragoza (96%) y Navarra (99%) están a un estornudo de que se apague la luz. En Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, donde la fotovoltaica manda, la red está tan saturada que parece que el sistema eléctrico fuera una autopista en agosto.
El Gobierno, en un alarde de optimismo preelectoral, planea soltar más de 13.000 millones de euros en una nueva planificación eléctrica. Pero miren dónde ponen el dinero: de los casi 30 GW previstos, solo el 6% (1,8 GW) es para viviendas. Una migaja comparada con el 45% (13,1 GW) destinado al hidrógeno verde, o los 9 GW industriales y 3,8 GW para data centers. Es como si en casa no hubiera pan, pero el Ayuntamiento decidiera invertir todo el presupuesto en comprar caviar para el banquete del alcalde.
Para rematar la faena, el 'decretazo' de Pedro Sánchez contra los centros de datos podría sumar 642 millones de euros más a nuestros recibos para 2030, según EY. Aelec ya lo ha soltado: de los 40 GW solicitados en 2025, solo se concedió el 12%. El resto es aire, burocracia y una red que se ha quedado pequeña para el siglo XXI.
Rosa Muñoz