La vuelta al cole suele traer el drama de comprar la mochila más cara o pelearse por el libro de matemáticas, pero en Ceuta el 8 de septiembre viene con un aroma distinto: el de la vigilancia policial extrema. Mientras los padres revisan que los lápices estén afilados, los mandos policiales diseñan un dispositivo para que los patios no parezcan el escenario de una película de supervivencia.
La razón es sencilla y cruda: la ciudad sigue digiriendo la entrada masiva de inmigrantes del 30 y 31 de julio, con unos 10.000 residentes irregulares que han convertido algunos centros educativos en refugios improvisados.
No hablamos de una anécdota. El CEIP José Ortega y Gasset, en la avenida de España, ha pasado de ser un templo del saber a un hotel nocturno sin estrellas, donde el servicio de limpieza tiene que hacer malabares con excrementos y basura antes de que los niños crucen la puerta.
Es el mismo guion que se repite en el Santa Amelia, Juan Carlos I, Ciudad de Ceuta, San Daniel y Rosalía de Castro. Básicamente, los colegios se han convertido en el 'Airbnb' de la desesperación, y ahora la solución es poner agentes en la puerta para que el inicio del curso no sea un campo de minas.
La hipocresía es deliciosa: se habla de 'dispositivo preventivo' y 'garantizar la normalidad', pero la realidad es que estamos blindando escuelas porque la gestión de la crisis migratoria ha dejado agujeros del tamaño de un estadio.
El Gobierno de Ceuta, que ya lidia con viviendas públicas ocupadas, ahora debe coordinar que los niños no se encuentren con sorpresas desagradables al entrar a clase. Un despliegue policial para que un colegio sea, sencillamente, un colegio. El 8 de septiembre sabremos si el despliegue de efectivos es un escudo real o solo un parche caro para una herida que no cierra.
Crítica:
La noticia es un ejercicio de eufemismos donde 'accesos no autorizados' es la forma elegante de decir que los colegios están sucios y ocupados. Falta analizar la negligencia administrativa previa que permitió que seis centros se convirtieran en refugios nocturnos.
Comentarios