La cárcel de Aranjuez, al límite: sin agua caliente, averías graves y pérdida masiva de funcionarios

Cárcel de Aranjuez: El hotel del horror

social Una ilustración satírica y conceptual de una prisión antigua y decadente. En primer plano, un grifo oxidado goteando agua fría y un extintor cubierto de telarañas. Al fondo, un enorme edificio gris con grietas, donde se ven pequeños aires acondicionados domésticos (splits) colgados precariamente de paredes industriales. Estilo editorial de periódico, colores desaturados, atmósfera de negligencia y burocracia.

Bienvenidos al hotel de cinco estrellas más triste de España: la prisión de Aranjuez. Imaginen que su casa se convierte en un campo de batalla donde el agua caliente es un recuerdo lejano porque una tubería decidió suicidarse y nadie sabe dónde está la llave de paso. Así vive el pabellón de ingresos, mientras la administración nos vende la moto de que 'se producen averías' porque el centro es un gigante de 86.000 metros cuadrados.

Claro, porque cuando tienes un edificio de 28 años que se cae a trozos, lo normal es que todo funcione como un reloj suizo. La trama tiene aroma a ingeniería financiera barata. Gremoba, la empresa de mantenimiento, cambió de manos en marzo cuando Aprisco Energy Industries tomó el mando y decidió que pagar a los trabajadores era un detalle opcional.

Resultado: una centrifugadora de lodos abandonada desde el 2 de marzo. Si no se arregla, el sablazo será de 50.000 euros, una cifra que para el Estado es calderilla, pero que aquí supone la diferencia entre una depuradora operativa y un pantano tóxico. Lo más surrealista es el 'casting' de reparaciones.

Ante la falta de profesionales, se ha optado por el 'hágalo usted mismo' con internos, que ahora arreglan marmitas de cocina y calderas de vapor sin formación, jugando al Tetris con la seguridad del centro. Mientras tanto, la plantilla de funcionarios se desangra: 400 bajas de un total de 520 en tres años.

Es decir, el 77% del equipo ha dicho 'hasta aquí', prefiriendo cualquier cosa antes que gestionar un caos donde los extintores llevan tres meses sin mirar y el aire acondicionado es, en realidad, un parche de splits domésticos para que no nos asfixiemos en los locutorios. Instituciones Penitenciarias dice que los funcionarios 'van y vienen'.

Sí, vienen, ven el desastre y huyen despavoridos.

Crítica:

La noticia es un catálogo de negligencias, pero el Ministerio intenta maquillar el desastre con eufemismos burocráticos. Falta que alguien explique cuánto dinero se ha desviado exactamente en el cambio de accionistas de Gremoba.

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