Hay gente que tiene un don para el descanso y otros que tienen el don de cobrar por descansar. Alicia de Miguel Sánchez, secretaria de Organización del PSOE en la Ribera Baixa, ha descubierto la alquimia financiera perfecta: cobrar pluses de productividad mientras está de vacaciones.
Entre 2023 y julio de 2026, se embolsó 8.925 euros en complementos que, según el Real Decreto 861/1986, deberían premiar el 'especial rendimiento'. Pero claro, en el Ayuntamiento de Almusafes el rendimiento es un concepto elástico. En septiembre de 2024, mientras disfrutaba de su tiempo libre, recibió 250 euros; en agosto de 2025, otros 300 euros por no trabajar casi veinte días; y en septiembre de 2025, la generosidad subió a 400 euros.
Es fascinante ver cómo la curva de 'productividad' de De Miguel escala como una acción de NVIDIA: 850 euros en 2023, 2.325 en 2024, 3.800 en 2025 y ya lleva 1.950 euros en lo que va de 2026.
Todo esto bajo la mirada cómplice de Toni González, un alcalde que es un auténtico malabarista: investigado por acoso y agresión sexual, expulsado del PSOE en marzo de 2026, pero que sigue cobrando la subvención del Grupo Municipal Socialista y, ojo al dato, alquilando la sede del partido que lo echó.
La fiesta del 'sobresueldo' no es un caso aislado, es el modelo de negocio. El consistorio ha repartido más de 744.000 euros en productividad desde mayo de 2023, con un ritmo ascendente que parece una subasta. Desde Francisco José Abarca, con sus 3.150 euros en 2026, hasta el resto de la plantilla militante.
Mientras la Agencia Valenciana Antifraude investiga represalias contra informantes protegidos, en Almusafes la productividad se mide, al parecer, por la lealtad al jefe y la capacidad de saber cuándo pedir el bonus sin haber soltado el teclado.
Crítica:
El texto original es una mina de oro de hipocresía, aunque se pierde un poco en la repetición de los hechos sobre el alcalde. El contraste entre los pluses de 'rendimiento' y las vacaciones es la joya de la corona que el autor aprovecha bien.
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