María Jesús Montero desaira a los sindicatos al afirmar que «la huelga general se convoca contra la oposición»

Montero: Huelga contra oposición, no Gobierno

politica Una ilustración satírica de estilo editorial. Un tablero de ajedrez donde las piezas son casas pequeñas y llaves. En un lado, un político con traje intenta mover una casa hacia la dirección opuesta a donde apunta una multitud de trabajadores con pancartas. Colores contrastados, estilo dibujo de prensa moderna, fondo minimalista.

Hay que tener un despliegue de gimnasia mental digno de Cirque du Soleil para mirar una huelga general y concluir que el objetivo no es quien lleva las llaves del despacho, sino quien está sentado en el banquillo de la oposición. María Jesús Montero, la estratega del PSOE andaluz, ha decidido que la realidad es opcional.

En una rueda de prensa desde Sevilla, ha soltado la perla de que estamos ante una «situación inédita»: una huelga convocada por UGT y CC.OO. que, según ella, no va contra el Gobierno, sino contra la derecha. Es como si te subieran el alquiler un 20% y la inmobiliaria te dijera que el problema es que el vecino de enfrente no votó a su candidato. Mientras el ciudadano de a pie hace malabares con la cuenta corriente para que no le den el portazo en la cara, Montero prefiere jugar al tenis político.

El problema es que Pepe Álvarez, el secretario general de UGT, no ha comprado el ticket para este espectáculo. Álvarez fue tajante en la Cadena SER: el adelanto electoral no ha sido el motor de la huelga. Traducido al cristiano: el paro se mantenía aunque Pedro Sánchez no hubiera disuelto las Cortes.

Es decir, que la factura del enfado llega directamente a Moncloa, donde gobiernan desde junio de 2018, y no a los despachos de la oposición. La paradoja es deliciosa. Montero admite que los trabajadores sufren desahucios y que los hijos de 30 años siguen viviendo en el cuarto de invitados porque alquilar un piso es hoy un deporte de riesgo.

Pero, en lugar de mirar el espejo, prefiere señalar el Congreso de los Diputados. Para la exvicepresidenta, la huelga es un «rechazo a la negativa a aprobar» los decretos de vivienda. En resumen: el Gobierno es la víctima que intenta ayudar, y los sindicatos son, sin saberlo, sus mejores aliados contra la derecha.

Un giro de guion que ni en Netflix.

Crítica:

El texto original es una danza de citas donde se evita analizar la contradicción lógica entre el hecho (huelga contra el Ejecutivo) y la narrativa (huelga contra la oposición). Le falta valor crítico para exponer el absurdo del argumento oficial.

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