Piden al Supremo que el censo del 29-N no incorpore altas paralizadas por la ‘ley de nietos’

Censo 29-N: Guerra por el voto 'nietos'

politica Una ilustración conceptual y satírica que muestra un libro de censo electoral gigante y antiguo, donde miles de pasaportes pequeños caen como lluvia sobre las páginas. Al fondo, una balanza de justicia oxidada que intenta equilibrar un mapa de España con un globo terráqueo. Estilo editorial de periódico, colores sobrios con contrastes fuertes, atmósfera de burocracia surrealista.

Hay quien dice que la democracia es el gobierno del pueblo, pero en España parece que el 'pueblo' es un concepto elástico que se estira según sople el viento electoral. Ahora, Iustitia Europa, la formación presidida por Luis María Pardo, ha decidido jugar la carta de la urgencia ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo.

El motivo es sencillo: no quieren que el censo del 29 de noviembre se convierta en un buffet libre de nacionalidades exprés gracias a la llamada 'ley de nietos'. El problema es un lío de fechas que parece la letra pequeña de un contrato de telefonía. Según la LOREG, el censo se cierra el primero del segundo mes anterior a la convocatoria; en este caso, el 1 de agosto.

El detalle es que el Supremo ya había puesto el freno de mano el 10 de septiembre, suspendiendo cautelarmente el voto de los nacionalizados por la Ley de Memoria Democrática para evitar que el proceso electoral pareciera un casting masivo. Los números son los que asustan a los puristas: a 1 de julio de 2026, el CERA ya contaba con 2.736.522 electores (un 7,11% del censo), disparado por 545.000 beneficiarios de la ley de nietos.

Es un crecimiento que hace que el censo de 1986 parezca una lista de invitados para una cena íntima. El epicentro del sismo es Madrid, donde 422.732 electores están fuera de España, el 14,9% de su censo total, dejando a Barcelona (159.277) como un pueblo pequeño en comparación.

Si estos residentes en el extranjero decidieran votar en masa, podrían aportar hasta 1.100.236 votos. En términos callejeros, es un sablazo electoral capaz de mover el último escaño en 23 de las 52 circunscripciones. Por eso, Iustitia Europa pide que el Supremo limpie la lista antes de que el 29-N se convierta en una lotería de pasaportes.

Crítica:

El texto original es un despliegue de datos técnicos que oculta la verdadera batalla: quién controla el censo controla el escaño. Le falta valentía para llamar 'ingeniería electoral' a lo que describe como 'incremento extraordinario'.

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