Hay quien dice que el poder es efímero, pero el hambre de comisiones es eterna. José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre que nos vendió la serenidad, parece haber descubierto que la verdadera paz mental se alcanza cobrando el 1% de un rescate público. Mientras el ciudadano medio pelea con la inflación para que el jamón no sea un artículo de lujo, el expresidente montó una arquitectura financiera digna de un casino de Las Vegas para camuflar que medió en la obtención de 53 millones de euros para Plus Ultra el 9 de marzo de 2021.
La trama tiene el aroma clásico de la 'ingeniería de despacho'. Julio Martínez Martínez, el empresario alicantino que servía de escudo humano (o testaferro, para los que no hablamos en código), ha decidido que es hora de cantar al juez José Luis Calama. Resulta que el asesoramiento no era gratis: el trato incluía una comisión del 1% y un despliegue de lujos que haría palidecer a cualquier influencer.
Para que el ruido mediático no les despertara los perros, decidieron dilatar los pagos hasta 2026, fragmentando la torta entre diversas mercantiles.
Pero el detalle exquisito es la logística del cobro. No solo hubo transferencias a través de Análisis Relevante, sino que Zapatero disfrutó de 46 vuelos en clase business que no pagó, sumando un total de 530.000 euros.
Como si esto no fuera suficiente, la trama incluía a Whathefav, la empresa de las hijas del expresidente, con una iguala de 3.000 euros mensuales. Todo coordinado desde la SEPI y el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee). Al final, el 'consultor' marcaba los pasos mientras otros ponían la firma y el riesgo.
Un negocio redondo donde el Estado pone el dinero y el exlíder pone la influencia.
Crítica:
El texto original es una mina de oro de confesiones, pero se pierde en la enumeración de contratos. La verdadera joya es la desfachatez de los 46 vuelos gratis, que el artículo presenta casi como un dato contable y no como el insulto que es.
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