En el ecosistema mediático actual, donde la objetividad es un unicornio y el sesgo es el menú del día, el programa Horizonte ha decidido lanzar un misil teledirigido contra la televisión pública. Carmen Porter, con la elegancia de quien sabe dónde duele, ha resumido su experiencia monitorizando RTVE como un 'descenso al pozo'.
No es una crítica constructiva de esas que se dicen en los cócteles; es un dardo directo al corazón de la corporación que todos pagamos, pero que parece funcionar con un mando a distancia manejado desde el poder.
El detonante fue la cobertura del caso Ábalos y la condena judicial.
Mientras el ciudadano medio intenta cuadrar la cuenta bancaria, Juan Soto Ivars comparó la televisión pública con el Canal+ de antaño: un servicio de pago donde el contenido está codificado para que solo veas lo que el operador quiere. Según Ivars, en el espacio Mañaneros 360, la noticia de la sentencia de Ábalos aterrizó como los ovnis de Independence Day: con un impacto brutal que dejó a la redacción congelada, pues el guion estaba escrito para victimizar al político y linchar al juez Peinado.
La joya de la corona fue la pulla hacia Jesús Cintora.
Porter, recordando que compartieron trincheras en la cadena SER, expuso la hipocresía de un presentador que parece sufrir una alergia crónica al pronunciar el nombre de la competencia. Cintora, en su programa Malas Lenguas, intentó evitar decir 'Nave del Misterio' como quien evita pisar un charco de aceite, delegando la mención en un vídeo de Alberto Ibáñez (diputado de Compromís/Sumar).
Al final, lo que tenemos es un espectáculo de espejos donde la 'defensa de la democracia' es el escudo favorito para silenciar a quien no piensa como el manual de estilo de turno.
Crítica:
El texto original es un ejercicio de transcribe-y-estira que intenta disfrazar una pelea de egos mediáticos como un debate sobre la libertad de expresión. Demasiado énfasis en la 'elegancia' de Porter y poca profundidad en la verificación de los sesgos reales de la cadena.
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