De Cobre a Coches: El Nuevo Atraco
Las mafias, parece ser, también tienen que ajustar sus planes de negocio. El cobre, ese filón que les daba para unas buenas vacaciones, ya no es lo que era. Ahora, los ladrones de guante blanco (o más bien, de mono de trabajo) apuntan a lo gordo: furgonetas, excavadoras, la herramienta del fontanero... Vamos, lo que te paraliza una obra y te deja con la soga al cuello. Según BauWatch, el robo de cobre se desploma un 11,4% (del 62,2% al 50,8%), mientras que el de vehículos de empresa se duplica, pasando del 4,6% al 9,6%. ¿El motivo? Aparentemente, ponerle una cerradura a la chatarra ha surtido efecto.
Pero no nos engañemos, no es que estemos ante una epifanía de la honestidad. Es simple adaptación. Como cuando la tienda de la esquina sube el precio del pan y tú buscas la oferta en otro sitio. El ladrón, al parecer, también lee las noticias y sabe dónde está el pastel. Y ahora el pastel tiene ruedas y un motor. El 44,8% de las obras españolas ya sufren retrasos por esta 'migración del robo', superando la media europea. ¡Qué demonios!
Lo curioso es que, según el informe, aquí no estamos hablando de organizaciones criminales dignas de Hollywood, sino de oportunistas, de gente que ve una furgoneta con la puerta entreabierta y piensa '¡bingo!'. Un 43,8% de los encuestados apunta al 'delito oportunista externo'. Es decir, que con un poco de sentido común y una buena vigilancia, se podrían evitar muchos sustos. Y para colmo, un 50% de las empresas ha recibido 'ofertas' de dudosos 'servicios de protección'. ¡El colmo! Al final, la seguridad en la construcción se ha convertido en un negocio redondo… para otros.
Mario Herrera